Las relaciones humanas y la evolución de la vida en comunidad ha permitido crear e imaginar muchas historias que son plasmadas en el cine. Por lo general, cuando pensamos en estas relaciones, son las situaciones tortuosas y violentas, donde se generan los puntos más altos, y que se presentan cuando los valores y los conflictos internos de las personas se vinculan con el resto, con aquellos con los que comparte un espacio-tiempo determinado. El origen de las cosas, de las acciones, del mal y del bien, lo cotidiano y lo surrealista se mezclan para dar origen a nuevos escenarios de la realidad que en ocasiones parece irreal.Pero como alguien ha dicho en más de una oportunidad, la verdad supera a la ficción, y eso es lo bueno de ver películas como The White Ribbon (La cinta blanca), ya que sin duda podemos darle temporalidad y realidad a las situaciones que allí se demuestran. Un pueblo alemán y sus habitantes se ven amenazados, sus vidas comienzan a ser perturbadas por extraños sucesos provocados por alguien o algo, y no sabemos quiénes son los autores de estas situaciones casi malignas, que comienzan a agitar el ambiente de esta conservadora y poca cálida comunidad. Caracterizando la época previa a la primera guerra mundial, este film nos lleva a conocer la historia de varias familias que desde su concepto moral, inculcan las verdades más insoslayables de la esencia humana. Así mismo, nos acerca a una realidad casi caricaturesca de la cultura alemana (rígida, fría, arrogante) y el rigor que involucra crecer al amparo de la norma y rectitud.
Los personajes dan paso a una serie de especulaciones, las que nos inducen a pensar mal del otro, a sentirnos asqueados por las palabras mal intencionadas y a requerir, casi concientemente, la necesidad de venganza por ciertas personas que nos parecen detestables. Cumple así esta película, con la capacidad de llegar a sentir vergüenza por el otro, por la raza humana en general y por todas aquellas reglas que se nos impone sólo por el hecho de vivir en sociedad. Reglas que muchas veces no tienen sentido.
Este film provoca cierta angustia, cierto pesar, y ciertos cuestionamientos de nuestras sociedades y su evolución, ya que muchas veces los pensamientos u acciones individuales y egoístas superan la colectividad y el buen entendimiento. La película resulta ser un triler desgarrador sobre lo que podemos llegar a hacer con tal de romper ciertas normas que no nos parecen justas desde nuestro propia esencia egoísta.
me parece que interpretas el conjunto de sentimientos que provoca esta película, hay que verla con atención.
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